Tiempo en fotografía. El momento

“Para nosotros, lo que desaparece, desaparece para siempre jamás: de ahí nuestra angustia y también la originalidad esencial de nuestro oficio.”

Henri Cartier-Bresson

El gran Henri Cartier-Bresson era un apasionado de la geometría y ponía mucha atención en sus composiciones, sin embargo lo que hizo famosas a sus fotografías fue su cualidad temporal. Cartier-Bresson era un genio a la hora de captar el momento preciso, el instante decisivo en el que se concentra toda la esencia de una escena. Por supuesto sus fotografías son de una vitalidad insuperable.

Los fotógrafos debemos aprender a reconocer y captar ese momento álgido de la acción, ese instante en el que los lugares se vuelven mágicos y aparece el auténtico carácter de las personas. Saber disparar en el momento adecuado puede marcar la diferencia entre una foto bonita y un momento irrepetible.

Anticipación

Estas dos fotografías son prácticamente iguales. Sin embargo la de la derecha resulta más interesante porque tiene un valor añadido: el momento.

libélula sin momento

libélula con momento

Mientras que la primera puede parecernos una imagen estática y casual, la segunda evidencia una planificación de la toma. El fotógrafo, a partir de la observación y el conocimiento de su sujeto, ha sabido predecir una escena y anticiparse a la acción. Gracias a esa anticipación la fotografía ha ganado en interés. Tiene esa chispa de vida de la que hablaba en el anterior post y de la que carece la primera imagen.

Leer la dinámica de una escena, predecir los movimientos que van a suceder ante el objetivo y anticiparse a los hechos no tiene nada que ver con la suerte o con capacidades sobrenaturales. Como ya he dicho, se trata de conocimiento y observación. Los fotógrafos de la Liga Profesional son amantes del fútbol, conocen las reglas del juego y las peculiaridades de cada jugador. Por eso no se les escapa nada y al día siguiente podemos ver en la prensa deportiva la foto de todos los goles y de todas las jugadas polémicas. De la misma manera, el fotógrafo de bodas no capta los grandes momentos de la ceremonia por casualidad. Simplemente conoce aquello que está fotografiando.

Reacción

Evidentemente ni todas las fotografías se pueden planificar ni los fotógrafos podemos predecir lo que va a suceder en cada momento. La vida nos sorprende continuamente con situaciones hilarantes y extraordinarias. Pero atención, como dice Bresson, los eventos suceden y no vuelven jamás. El tiempo corre en una única dirección. Hay que estar atento, con el ojo despierto y el dedo preparado. Si el primer mérito de un fotógrafo es el de estar en el lugar correcto y en el momento adecuado, el segundo es no desaprovechar la oportunidad. Todos los instantes que no captamos con nuestra cámara se pierden para siempre. Por eso la cámara debe ser una extensión de nuestro cuerpo. La fotos aparecen de repente y desaparecen con la misma rapidez. El momento es escurridizo y nuestra rápida reacción es lo único que puede inmortalizarlo para siempre.

mustapankis

Tiempo en fotografía: Introducción

“Lo que convierte a la fotografía en una extraña invención – con consecuencias imprevisibles –  es que su materia prima fundamental sea la luz y el tiempo.” 

John Berger

Estamos acostumbrados a hablar de luz, técnica, equipo, composición, creatividad, pero a menudo pasamos por alto un elemento que a mi entender es fundamental en fotografía y al que quiero prestar especial atención. Este arte está inevitablemente ligado al tiempo. La fotografía es una representación de lo efímero, del cambio, de la memoria. Por eso inauguro con esta entrada una nueva categoría en el blog dedicada al Tiempo en fotografía.

El ladrillo fotográfico

Berger tiene razón. Nuestro extraño instrumento, nuestra maravillosa cámara fotográfica, en su afán por captar luz es capaz de congelar el tiempo. Miremos la fotografía desde esta perspectiva temporal y olvidemos por un momento los fotones. Es cierto que los fotógrafos escribimos con luz. Igual que las palabras la luz transmite información. Sin embargo el ladrillo fotográfico, el material del soporte, el único elemento imprescindible, el componente más básico a partir del cual se forman todas las fotografías es el tiempo. Puede ser una hora o 1/8000 segundos pero, por su propia naturaleza, una fotografía es un intervalo de tiempo congelado. Se puede prescindir de todo lo demás a la hora de construir una fotografía, incluso de la luz, pero es materialmente imposible crear una foto sin un tiempo de exposición.

Mi habitación de noche
15″, f/4, ISO 200, AWB

Esta fotografía nos dice tanto como un libro en blanco. Le faltan las palabras. Simplemente  demuestra que sin luz hay foto pero sin tiempo no es fotografía.

El triángulo fotográfico

Fue Albert Einstein, cuyas teorías sobre el asunto siguen vigentes y sólidas un montón de años después, quien nos enseñó que el espacio y el tiempo están íntimamente entrelazados formando un único tejido de cuatro dimensiones llamado espacio-tiempo. En este tejido espacio-temporal se encuentra todo lo que existe y se desarrollan todos los acontecimientos del universo. Algunos físicos se refieren a él como la textura de la realidad.

Desde este punto de vista podríamos decir que nuestras fotografías son rebanadas de espacio-tiempo, recortes de un momento-lugar. Todos hemos hecho el ejercicio de fotografiar el mismo lugar en diferentes momentos del día o incluso del año y hemos visto qué diferentes resultados se obtienen. Es el tiempo el que aporta dinamismo a la naturaleza. La realidad está en constante movimiento. La Tierra gira, la gente se desplaza, el reloj avanza y los lugares cambian en cuestión de segundos. Todo está por fotografiar.

triángulo de mustapanki

Cada fotografía es una combinación única de tres elementos: espacio, tiempo y observador.

El primer mérito de un fotógrafo es el de estar en el lugar correcto y en el momento adecuado.

La cuarta dimensión

Así pues, resulta que no son tres sino cuatro las dimensiones que hemos de plasmar los fotógrafos en un formato bidimensional. Como ya sabéis, para evitar las imágenes planas es necesario evocar una tercera dimensión espacial. De los pintores hemos heredado muchos recursos para sugerir profundidad y volumen en una escena, como el uso de la luz o la perspectiva. El claroscuro, las gradaciones tonales, los puntos de fuga, etc., son técnicas que nos sirven para dar más realismo a una imagen y para transmitir esa sensación de “estar dentro de la fotografía”. La cuarta dimensión, la dimensión temporal, es en fotografía de suma importancia. Aporta esa chispa de vida, ese impacto visual, esa comunicación con el espectador, al que podemos hacer vivir un instante irrepetible o hipnotizar con los delicados movimientos de una bailarina.

En próximas entradas hablaré sobre el momento y sobre el movimiento. También veremos y analizaremos algunos ejemplos prácticos.