De cartones y gomas

En el anterior post confesé que siempre llevo en mi mochila un pedazo de cartón y unas gomas de pollo. Este comportamiento nada tiene que ver con Diógenes. Se trata sencillamente de dos accesorios ligeros y económicos que en un momento determinado pueden salvarme una foto.

de cartones y gomas

En la misma entrada ya mostré alguna de sus utilidades. Un trozo de cartulina blanca o un cartón forrado con papel de aluminio no ocupa nada dobladito en la mochila y se puede utilizar como reflector en multitud de ocasiones. Un sencillo reflector de este tipo permite aprovechar al máximo la luz disponible, no sólo en macrofotografía. También es útil cuando quieres retratar el simpático capuccino que te sirven en el bar de la esquina o cuando la gata de tu amigo se queda dormida panza arriba en el sofá con una burbujita en la nariz que se infla y se desinfla al son de sus ronquidos.

Además de ser un reflector excelente, la cartulina puede utilizarse como carta para ajustar el balance de blancos o incluso como fondo si el sujeto no es muy grande. También es un abanico fabuloso en verano y un snoot decente para el flash en esas noches de lightpainting.

snoot

El improvisado snoot permite focalizar la iluminación del flash.

Como podéis ver en la foto las gomas son un elemento terriblemente práctico en todas estas bricoimprovisaciones. El otro día me sirvieron para construir un monopie y ahora las he utilizado para sujetar el snoot. Sus posibilidades son infinitas. El límite lo pone la imaginación y las necesidades de cada uno. En mi caso también las uso cuando llueve. Con una bolsa de plástico agujereada y una goma se puede fabricar fácilmente una funda de lluvia para la cámara (no confundir con una carcasa subacuática).

Algunos de vosotros estaréis pensando: “Pero qué cutre eres, Mustapanki”. Sea por cutre o sea por pobre, esta es mi alternativa a los caros y pesados accesorios fotográficos. Quien prefiera gastarse el dinero en toneladas de material y no le importe contratar a tres sherpas para que le ayuden a transportar todo el equipo montaña arriba y montaña abajo es libre de hacerlo y de explicarlo luego en su blog.

Para finalizar otro ejemplo más de lo útiles que pueden llegar a ser las gomas.

flash amarrado Descens

Salud y buenas luces!

 

Ilumínate también en exteriores

La semana pasada vimos cómo conseguir una iluminación suave para nuestro bodegón a partir de una fuente de luz artificial, un paraguas difusor y un reflector. Siguiendo con este mismo hilo hoy vamos a salir al monte a realizar macrofotografía con luz natural. Os voy a mostrar qué fácil es conseguir luces suaves incluso a pleno Sol de mediodía.

En condiciones normales el Sol arroja una luz extremadamente dura y contrastada, sobretodo durante las horas centrales del día. Esta luz dura se puede utilizar con muchos propósitos. No es una luz “mala”. Sin embargo, en este caso, quiero obtener una iluminación suave a partir de la luz disponible y para ello tengo varias opciones. Puedo esperar un día nublado. A los fotógrafos de exteriores nos encantan los días nublados. Las nubes actúan como un enorme difusor natural que suaviza muchísimo los rayos solares y permiten estar todo el día haciendo fotos con luz suave y uniforme. También puedo buscar una zona en sombra o acudir al lugar durante las horas crepusculares, cuando la luz del Sol no alcanza directamente al sujeto. Todas estas opciones están bien pero son limitantes porque reducen el trabajo a unos días, unas horas o unos lugares concretos.

Mi elección es otra vez la del paraguas y el reflector. En esta disciplina el sujeto es tan pequeñito que no necesitamos grandes artilugios para modificar la luz que llega hasta él.

Una vez he localizado el bichito o la florecilla improviso un pie para el paraguas con un palo y unas gomas.

Pie paraguas

Lo clavo bien en el suelo de manera que el paraguas quede entre el Sol y el sujeto y, si es necesario, relleno las sombras con mi reflector portátil.

mustapanki exteriores

cartró reflector

El reflector no es más que un pedazo de cartón forrado con papel de aluminio.

En mi mochila no faltan nunca el súperreflector portátil ni unas buenas gomas de pollo. La semana que viene os explicaré las múltiples utilidades que doy en mi quehacer fotográfico a estos prácticos y económicos accesorios.

Aquí la mantis que hizo de modelo para el post.

Mantis

mantis 3

Ilumínate

Hoy voy a explicaros cómo iluminar un pequeño bodegón en vuestra casa de forma sencilla y económica.

Siempre que sea posible debemos utilizar luz natural. En este tipo de fotografía la luz difusa que entra por la ventana acostumbra a ser la más bonita y la más barata. Pero también es una luz efímera y no siempre podemos disponer de ella. Muchos días llegamos a casa después del crepúsculo y cuando tenemos tiempo para hacer la foto ya no queda ni un rayito de luz en el cielo. Entonces nos lamentamos por no tener un completo equipo de estudio con sus potentes y carísimos artilugios luminosos y, finalmente, nos vamos a dormir sin realizar la foto.

Esta no es la actitud. La falta de equipo no puede ser nunca una excusa para dejar de hacer fotos. No vale decir: no puedo hacer esa foto porque me falta esto o me falta aquello. La pregunta que debemos hacernos constantemente es: ¿qué puedo hacer con lo que tengo? Al final, sea cual sea el equipo de cada uno, el instrumento más importante con el que contamos es nuestro conocimiento sobre el comportamiento de la luz. Esta herramienta es la más poderosa, la más accesible y la más económica. No hay excusas.

Sabemos que la dureza y el contraste de una luz viene determinada por el tamaño y la distancia de la fuente luminosa respecto al sujeto. Cuando la fuente de luz es pequeña y está alejada sus rayos llegan en paralelo al sujeto iluminando un solo ángulo y generando sombras negras y bien definidas. Esta es una luz dura. Por el contrario la luz suave proviene de una fuente grande y cercana que ilumina al sujeto desde varios ángulos y da como resultado sombras blandas y difusas.

En esta ocasión he intentado conseguir una iluminación suave y envolvente que emulara la luz natural. Para ello he utilizado un flexo de escritorio (a partir de 8 €) como única fuente de luz, un paraguas difusor (11 €) y una plancha de porexpan (2 €) a modo de reflector. El fondo es una cartulina de color (0,60 €).

miniestudi de nit

Gracias al paraguas el tamaño de la fuente de luz es ahora mucho mayor. Además, lo he acercado tanto tanto al sujeto que si estuviera un poquito más cerca aparecería en el encuadre. Ya tengo una luz suave. El reflector al lado opuesto remata la faena suavizando todavía más las sombras.

Voilà

Fruit collage

He utilizado un flexo porque, al ser ligero y articulado, permite mucha manejabilidad. Sin embargo se puede usar cualquier tipo de luz. Las dominantes de color se corrigen con el balance de blancos y la falta de potencia se soluciona con un trípode y mayor tiempo de exposición. El paraguas tampoco es un accesorio imprescindible. Para aumentar el tamaño de la fuente podéis utilizar cualquier tela o material difusor que tengáis por casa. Una vez comprendemos las leyes de la luz y los principios básicos de la iluminación el resto es cuestión de imaginación. La suerte de esta disciplina fotográfica es que tenemos todo el tiempo del mundo para organizar y modificar la luz como más nos convenga puesto que el sujeto no va a salir corriendo.

Buenas luces a tod@s!

Cesión de derechos de imagen

Vamos a empezar con una sesión de retrato.

Días atrás encontré la ocasión. Me acerqué a una vecina, le comenté que estaba a punto de estrenar un blog sobre fotografía y que iba a necesitar retratos, de lo cual mi archivo anda un tanto escaso. Acto seguido le pregunté si les gustaría a ella y a su hijo hacer de modelos para mí. Yo tendría nuevos retratos para mi fondo fotográfico y ellos obtendrían unas copias en papel de la sesión. Tanto ella como el pequeño parecieron entusiasmados con la idea y accedieron encantados.

Como fotógrafos estaréis interesados en saber la iluminación que utilicé, los parámetros de la cámara y mil detalles técnicos más. Sin embargo hoy no voy a hablar de nada de eso. Cuando fotografiamos gente, al margen de la técnica y de la creatividad, existe un aspecto que también debemos tener en cuenta si queremos ser fotógrafos responsables.

El contrato es un simple formalismo que da garantías a las dos partes. El retratado conoce y autoriza el uso que se va a hacer de su imagen y el fotógrafo puede publicar y explotar la imagen sin tener problemas con la justicia. Así, después de informar al modelo de la utilización que vamos a hacer de su imagen, lo más sensato es siempre formalizar el acto con un contrato de cesión de derechos de imagen. Este contrato no sólo nos va a proporcionar protección legal sino que va a ser imprescindible si queremos, por ejemplo, presentar esa foto a un concurso o publicarla en según que medios.

Como no pesan, no ocupan ni se sabe nunca con quién te vas a cruzar, es aconsejable llevar tres o cuatro de estos contratos en la mochila, más dos o tres específicos para menores. Por la red podéis encontrar multitud de modelos de contrato de cesión de derechos de imagen. Aquí os dejo los que utilizo yo. Pero recordad que estos contratos, donde la cesión de derechos es completa, no sirven para todos los casos. Puede ser que alguien que nos hace de modelo no quiera que se publique su imagen en web, que se ceda su imagen a terceros, que la utilicemos para lucrarnos, etc. Como fotógrafos debemos respetarlo y adaptar el contrato a cada situación, especificando claramente los usos que el modelo consiente de su imagen.

En esta ocasión también hay que tener en cuenta los derechos del menor. Poca broma con este tema. Publicar fotografías de menores sin consentimiento nos puede acarrear serios problemas. El contrato del menor lo firma él y sus tutores legales.

Contrato de cesión de derechos de imagen

Contrato de cesión de derechos de imagen (menores)

Ah, …y los retratados.

collage retratados