¡Sal del armario!

Este post está dedicado a todos aquellos que se compraron una cámara réflex pensando que con ella harían mejores fotos por el simple hecho de ser un aparato enorme y carísimo. A estas horas ya os habréis dado cuenta que las buenas fotografías no dependen de la cámara sino del fotógrafo. Así es, amigos. Sea cual sea el modelo de cámara que tenéis ella no va a hacer las fotos por sí sola. Es cierto que un mejor equipo ayuda y se obtiene mayor calidad de imagen, pero al final es el fotógrafo quien decide el lugar, el sujeto, los parámetros, el encuadre y el instante en el que hace clic. Y de las decisiones correctas surgen las buenas fotografías.

La fotografía es todo un arte y la cámara tan sólo es una herramienta de trabajo. Un equipo más caro no asegura mejores fotos. Esta es la lección primera y más básica. No le digáis nunca a un fotógrafo: – Oh, qué fotos más bonitas. ¿Qué cámara usas? Ah claro, esa cámara saca unas fotos excelentes.– De la misma manera que no le diríais nunca a un poeta: – Oh, qué versos más hermosos. ¿Qué bolígrafo o procesador de textos usas?

Mi consejo es que no os desaniméis. Hoy es un buen día para dar el salto. Sacad la cámara del armario y retirad el anuncio de Ebay. Cualquiera que se lo proponga es capaz de realizar excelentes fotografías. Como todo en la vida, es cuestión de esfuerzo y dedicación. Pero en este caso, como dice el maestro Benito, cualquier pequeño esfuerzo que le dediques a la fotografía ella te lo devuelve multiplicado por mil. Los que ya han entrado en el universo fotográfico saben que lo más bello de este arte es precisamente el aprendizaje y el proceso que hay detrás de cada foto. Conseguir grandes fotografías es satisfactorio, pero lo realmente bonito es el viaje.

¿Por dónde empezar? Por dominar la herramienta de trabajo. Lo primero es tomar el mando. Es imprescindible que el fotógrafo tenga el control total de la imagen. Cuando dejamos decisiones a cargo de la cámara el resultado siempre es imprevisible y pocas veces coincidirá con lo que esperábamos. Por eso es tan importante disparar en Modo Manual. No nos hemos comprado un Ferrari para usar sólo la primera y la segunda velocidad.

El funcionamiento de una cámara es bien sencillo. Se trata de una caja oscura (cuerpo) con un orificio (diafragma del objetivo) que deja entrar luz y un material fotosensible (sensor) que recoge la luz que entra por dicho orificio. Si dejamos entrar la cantidad de luz correcta obtenemos una fotografía bien expuesta. Si dejamos entrar demasiada luz nos quedará una fotografía sobreexpuesta o “quemada”. Y si no entra la cantidad suficiente la fotografía que obtendremos estará oscura o subexpuesta.

LA EXPOSICIÓN ES LA CANTIDAD DE LUZ QUE RECIBE EL SENSOR.

Los tres parámetros que nos permiten controlar la cantidad de luz que llega hasta el sensor son la apertura del diafragma (F), la velocidad de obturación (o tiempo de exposición) (T) y el ISO. Tan sólo hemos de fijarnos en el exposímetro, que nos indica cuando tenemos la exposición correcta. Pero claro, a la exposición correcta podemos llegar por varios caminos. ¿Abro diafragma o aumento el tiempo de exposición?

Si llegas a hacerte esta pregunta tú ya has iniciado el viaje. Investiga un poco y pronto descubrirás que los parámetros F, T, ISO no sólo nos permiten controlar la cantidad de luz que recibe el sensor sino que combinándolos creativamente podemos obtener resultados muy diferentes. Haz la prueba en este simulador.
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Tourmalet y Galibier

Este verano he tenido la suerte de poder visitar por primera vez dos lugares de culto dentro del mundo del ciclismo. Se trata del Col du Tourmalet, en el Pirineo, y el Col du Galibier, en los Alpes, dos puertos de montaña que el Tour de Francia ha hecho mundialmente famosos.

Tourmalet

Este paso montañoso situado en pleno Pirineo francés, cuyo nombre viene a significar “camino del mal retorno”, se alza 2.115m sobre el nivel del mar y es el puerto que más veces se ha ascendido durante la historia de la ronda francesa. En este lugar esperaba encontrar ciclistas y marmotas pero nunca imaginé que en la cima del puerto encontraría… un rebaño de llamas!

Mcdonald’s en el centro de Teherán y llamas en el Pirineo, maldita globalización.

La llama (lama glama) es un curioso animal entre el camello y la oveja.

Llama y la Val du Barèges.

Mientras emulaba al mismísimo Robert Capa acercándome más y más con el angular recordé que estos animales son capaces de escupir con una potencia y una puntería envidiables.

Finalmente nadie salió herido, más bien al contrario. Las llamas no sólo aceptaron mi presencia sino que acabamos todos juntos tomando el sol y comiendo flores.

Entre la fauna del Tourmalet este es el ejemplar más característico.

El próximo 24 de julio el Tour volverá a pasar por este mítico puerto.

Galibier

Después del Tourmalet el Galibier es el puerto de montaña que más veces ha visitado el Tour de Francia. Este coloso de roca y nieve que separa los Alpes du Dauphiné y los Alpes Cottiennes acostumbra a ser, con sus 2.645m, el punto más alto de la carrera.

Aquí no hubo sorpresas. Ciclistas y marmotas por todas partes.

marmota

Estos son los últimos 2,5km del Galibier por la vertiente de Valloire, con rampas del 11% y 12%.

Créte de Challoil desde el Galibier.

La seguridad en fotografía nocturna

El universo es enorme.

Se calcula que es varias veces la Manga del Mar Menor.

Pepín Tre

A veces cuando explico las aventuras de la última salida nocturna a mis amigos no-fotógrafos noto que sus ojos se mueven sin parar entre el asombro y la compasión. Por supuesto a mi madre estas cosas se las explico siempre por encima, sin entrar mucho en detalle. Supongo que otros fotógrafos nocturnos se encontrarán en esta misma situación. ¿Y no te da miedo estar solo, en medio del bosque, las negras noches sin luna, rodeado de animales salvajes, a cien kilómetros del próximo humano, helado de frío y probablemente sin cobertura en el móvil? Yo les digo que no, no tengo miedo. Provengo de una ciudad y de un barrio donde pasear por la calle de noche sí que era un auténtica actividad de riesgo. Allí podías cruzarte en cualquier esquina con una manada de fascistas asilvestrados o con el yonqui de turno buscando desesperadamente cien duros jeringuilla en mano. Aquí, en la montaña, son los demás los que tienen miedo de mí. Yo soy un hombre herbívoro y apacible. Sólo quiero disfrutar del cielo y fotografiar las estrellas pero el rebeco, el zorro y el jabalí no se detienen a preguntarme por mis intenciones. En cuanto notan la presencia humana huyen a toda velocidad. Ellos también tendrán sus experiencias.

En realidad cuando estoy solo, en medio del bosque, una negra noche sin luna, rodeado de animales salvajes, a cien kilómetros del próximo humano, helado de frío, sin cobertura en el móvil y esperando que la constelación de Sagitario se levante y ocupe ese hueco que dejan en el cielo las copas de los árboles siento algo muy cercano a la felicidad. Observar el inmenso y silencioso cielo estrellado es una sensación única, no sólo por su extraordinaria belleza sino por todas las preguntas que despierta en la curiosidad humana. Es como regresar a esa remota etapa de la primera infancia en la que sólo comprendías la superficie de las cosas y te pasabas el día preguntando ¿Y por qué? ¿Por qué? ¿Por qué??? A pesar de nuestras limitaciones y a pesar de la Iglesia hemos ido descubriendo algunos de los secretos del universo a lo largo de los siglos pero, como decía Sagan, tan sólo nos hemos asomado a la orilla cósmica.

nit estrellada al pallars

Puedes estar tranquila, mamá. Esta es una actividad preciosa y muy segura. Los fotógrafos nocturnos y de naturaleza tomamos precauciones y tenemos nuestras propias normas de seguridad. Nunca más de tres gin-tonic por sesión y por supuesto nada de alucinógenos cuando estamos solos en el bosque por la noche. Existen algunos riesgos pero sabemos cómo desplazarnos en la oscuridad y cómo tenemos que actuar en caso de cruzarnos fortuitamente con un yonqui, un vampiro o un astrónomo. Además siempre dejamos previamente un mensaje a alguien cercano con nuestra localización. De esta manera cuando sufrimos un accidente, nos devora la fauna del entorno y en el lugar del suceso sólo quedan restos de trípode y hormigas obesas podemos saber si esa persona nos quiere de verdad.

Arbre lsd

Las sesiones con psicotrópicos son las más creativas. Sin embargo el proceso de enfocar

y calcular el tiempo de exposición en estas condiciones puede llevar horas.

Sobre riesgos, precauciones, drogas prohibidas y recomendadas en fotografía nocturna también hablaremos el 7 y 8 de junio bajo un inmenso cielo estrellado.

Las cabras de la Solana

En el Pirineo las políticas faunísticas siempre van acompañadas de polémica. Mientras unos defienden la recuperación, el fomento y la protección de especies los otros opinan todo lo contrario y piden mayor control, más permisos de caza y erradicación de especies. Oso sí! Oso no! Lobo sí! Lobo no! Buitres sí! Buitres no!… En esta disyuntiva también se encuentra el curioso caso de las cabras asilvestradas (Capra aegragus).

El Pallars Sobirà es una comarca de alta montaña situada en el Pirineo Axial. Como tantas zonas rurales este territorio ha sufrido una progresiva despoblación desde la imposición del capitalismo a principios del s.XX. Muchas familias que habían subsistido tradicionalmente del policultivo y la actividad ganadera de autoconsumo no pudieron adaptarse al monocultivo de mercado y tuvieron que abandonar su tierra para emigrar hacia los núcleos urbanos del sur. A pesar del auge de las hidroeléctricas en los años 60 y la abertura al turismo en décadas posteriores, el número de habitantes en la comarca es hoy cuatro veces menor que 150 años atrás. En este desplazamiento migratorio a lo largo del s.XX muchas familias dejaron atrás sus casas pero también a sus cabras. Imagino que, con una lágrima en cada ojo, se limitaron a liberarlas y se fueron. Con el tiempo estos animales se han adaptado perfectamente a su nueva forma de vida y en muchas zonas han proliferado paralelamente a la deshumanización del terreno, llegando a formar una consolidada colonia.

Algunos han empezado a ver en las cabras silvestres una competencia por los pastos con el ganado propio y exigen más batidas de exterminio alegando que es una especie invasora, descontrolada sanitariamente y propagadora de enfermedades. Las autoridades justifican estas batidas por el peligro que suponen las cabras para los conductores que circulamos a 100 km/h por la geografía pirenaica, especialmente en invierno, cuando los animales bajan a nutrirse de la sal que lanzan las máquinas quitanieves a las carreteras. Por otro lado, los defensores de este animal afirman que, tras siglos y siglos de presencia en los rebaños locales, la cabra silvestre debe considerarse  parte del ecosistema de estas montañas. Destacan además que las cabras son el recurso más ecológico y sostenible en la prevención de incendios forestales ya que, por sus características alimenticias, estos animales mantienen el sotobosque limpio.

Arriba en las montañas, al margen del debate, un grupo de cabras silvestres intenta sobrevivir un invierno más. Al parecer, este grupo convive en armonía con sus vecinos de la Serra de la Solana. No se conocen altercados con los rebaños de xisqueta de la zona ni han provocado nunca un accidente a pesar de que se las puede encontrar frecuentemente lamiendo la carretera que lleva hacia el pueblo de Estac. Viendo lo bien adaptadas que estan al entorno y la elegancia con la que se desplazan entre rocas y arbustos uno no puede dejar de preguntarse qué especie es la invasora aquí. Yo mismo he hecho el ridículo varias veces intentando seguirlas por la montaña con mi canon. Al fin y al cabo las cabras no son responsables de la contaminación de los océanos, las armas nucleares y la basura espacial. ¿Con qué legitimidad podemos hablar nosotros de especies nocivas y devastadoras?

En fin, aquí les dejo mi modesto homenaje a este pequeño rebaño de cabras que pasta libremente por la Serra de la Solana.

De cartones y gomas

En el anterior post confesé que siempre llevo en mi mochila un pedazo de cartón y unas gomas de pollo. Este comportamiento nada tiene que ver con Diógenes. Se trata sencillamente de dos accesorios ligeros y económicos que en un momento determinado pueden salvarme una foto.

de cartones y gomas

En la misma entrada ya mostré alguna de sus utilidades. Un trozo de cartulina blanca o un cartón forrado con papel de aluminio no ocupa nada dobladito en la mochila y se puede utilizar como reflector en multitud de ocasiones. Un sencillo reflector de este tipo permite aprovechar al máximo la luz disponible, no sólo en macrofotografía. También es útil cuando quieres retratar el simpático capuccino que te sirven en el bar de la esquina o cuando la gata de tu amigo se queda dormida panza arriba en el sofá con una burbujita en la nariz que se infla y se desinfla al son de sus ronquidos.

Además de ser un reflector excelente, la cartulina puede utilizarse como carta para ajustar el balance de blancos o incluso como fondo si el sujeto no es muy grande. También es un abanico fabuloso en verano y un snoot decente para el flash en esas noches de lightpainting.

snoot

El improvisado snoot permite focalizar la iluminación del flash.

Como podéis ver en la foto las gomas son un elemento terriblemente práctico en todas estas bricoimprovisaciones. El otro día me sirvieron para construir un monopie y ahora las he utilizado para sujetar el snoot. Sus posibilidades son infinitas. El límite lo pone la imaginación y las necesidades de cada uno. En mi caso también las uso cuando llueve. Con una bolsa de plástico agujereada y una goma se puede fabricar fácilmente una funda de lluvia para la cámara (no confundir con una carcasa subacuática).

Algunos de vosotros estaréis pensando: “Pero qué cutre eres, Mustapanki”. Sea por cutre o sea por pobre, esta es mi alternativa a los caros y pesados accesorios fotográficos. Quien prefiera gastarse el dinero en toneladas de material y no le importe contratar a tres sherpas para que le ayuden a transportar todo el equipo montaña arriba y montaña abajo es libre de hacerlo y de explicarlo luego en su blog.

Para finalizar otro ejemplo más de lo útiles que pueden llegar a ser las gomas.

flash amarrado Descens

Salud y buenas luces!

 

Ilumínate también en exteriores

La semana pasada vimos cómo conseguir una iluminación suave para nuestro bodegón a partir de una fuente de luz artificial, un paraguas difusor y un reflector. Siguiendo con este mismo hilo hoy vamos a salir al monte a realizar macrofotografía con luz natural. Os voy a mostrar qué fácil es conseguir luces suaves incluso a pleno Sol de mediodía.

En condiciones normales el Sol arroja una luz extremadamente dura y contrastada, sobretodo durante las horas centrales del día. Esta luz dura se puede utilizar con muchos propósitos. No es una luz “mala”. Sin embargo, en este caso, quiero obtener una iluminación suave a partir de la luz disponible y para ello tengo varias opciones. Puedo esperar un día nublado. A los fotógrafos de exteriores nos encantan los días nublados. Las nubes actúan como un enorme difusor natural que suaviza muchísimo los rayos solares y permiten estar todo el día haciendo fotos con luz suave y uniforme. También puedo buscar una zona en sombra o acudir al lugar durante las horas crepusculares, cuando la luz del Sol no alcanza directamente al sujeto. Todas estas opciones están bien pero son limitantes porque reducen el trabajo a unos días, unas horas o unos lugares concretos.

Mi elección es otra vez la del paraguas y el reflector. En esta disciplina el sujeto es tan pequeñito que no necesitamos grandes artilugios para modificar la luz que llega hasta él.

Una vez he localizado el bichito o la florecilla improviso un pie para el paraguas con un palo y unas gomas.

Pie paraguas

Lo clavo bien en el suelo de manera que el paraguas quede entre el Sol y el sujeto y, si es necesario, relleno las sombras con mi reflector portátil.

mustapanki exteriores

cartró reflector

El reflector no es más que un pedazo de cartón forrado con papel de aluminio.

En mi mochila no faltan nunca el súperreflector portátil ni unas buenas gomas de pollo. La semana que viene os explicaré las múltiples utilidades que doy en mi quehacer fotográfico a estos prácticos y económicos accesorios.

Aquí la mantis que hizo de modelo para el post.

Mantis

mantis 3

Ilumínate

Hoy voy a explicaros cómo iluminar un pequeño bodegón en vuestra casa de forma sencilla y económica.

Siempre que sea posible debemos utilizar luz natural. En este tipo de fotografía la luz difusa que entra por la ventana acostumbra a ser la más bonita y la más barata. Pero también es una luz efímera y no siempre podemos disponer de ella. Muchos días llegamos a casa después del crepúsculo y cuando tenemos tiempo para hacer la foto ya no queda ni un rayito de luz en el cielo. Entonces nos lamentamos por no tener un completo equipo de estudio con sus potentes y carísimos artilugios luminosos y, finalmente, nos vamos a dormir sin realizar la foto.

Esta no es la actitud. La falta de equipo no puede ser nunca una excusa para dejar de hacer fotos. No vale decir: no puedo hacer esa foto porque me falta esto o me falta aquello. La pregunta que debemos hacernos constantemente es: ¿qué puedo hacer con lo que tengo? Al final, sea cual sea el equipo de cada uno, el instrumento más importante con el que contamos es nuestro conocimiento sobre el comportamiento de la luz. Esta herramienta es la más poderosa, la más accesible y la más económica. No hay excusas.

Sabemos que la dureza y el contraste de una luz viene determinada por el tamaño y la distancia de la fuente luminosa respecto al sujeto. Cuando la fuente de luz es pequeña y está alejada sus rayos llegan en paralelo al sujeto iluminando un solo ángulo y generando sombras negras y bien definidas. Esta es una luz dura. Por el contrario la luz suave proviene de una fuente grande y cercana que ilumina al sujeto desde varios ángulos y da como resultado sombras blandas y difusas.

En esta ocasión he intentado conseguir una iluminación suave y envolvente que emulara la luz natural. Para ello he utilizado un flexo de escritorio (a partir de 8 €) como única fuente de luz, un paraguas difusor (11 €) y una plancha de porexpan (2 €) a modo de reflector. El fondo es una cartulina de color (0,60 €).

miniestudi de nit

Gracias al paraguas el tamaño de la fuente de luz es ahora mucho mayor. Además, lo he acercado tanto tanto al sujeto que si estuviera un poquito más cerca aparecería en el encuadre. Ya tengo una luz suave. El reflector al lado opuesto remata la faena suavizando todavía más las sombras.

Voilà

Fruit collage

He utilizado un flexo porque, al ser ligero y articulado, permite mucha manejabilidad. Sin embargo se puede usar cualquier tipo de luz. Las dominantes de color se corrigen con el balance de blancos y la falta de potencia se soluciona con un trípode y mayor tiempo de exposición. El paraguas tampoco es un accesorio imprescindible. Para aumentar el tamaño de la fuente podéis utilizar cualquier tela o material difusor que tengáis por casa. Una vez comprendemos las leyes de la luz y los principios básicos de la iluminación el resto es cuestión de imaginación. La suerte de esta disciplina fotográfica es que tenemos todo el tiempo del mundo para organizar y modificar la luz como más nos convenga puesto que el sujeto no va a salir corriendo.

Buenas luces a tod@s!

Mejora del color con un último toque en Ps

Hoy voy a mostraros un pequeño truco para mejorar el color de vuestras fotografías con Photoshop.

Yo lo utilizo habitualmente en aquellas fotografías que reclaman unos colores vivos y saturados. Con este ligero ajuste final consigo resaltarlos y evitar que queden apagados. Es muy fácil. Vamos a verlo.

Una vez hemos realizado todos los ajustes necesarios de contraste y luminosidad aplicamos una última capa de curvas (también se puede hacer con una capa de niveles). La ponemos en modo de fusión color y vamos a tocar los tres canales de color por separado.

capa de curvas

canales de color

Vamos al canal rojo y arrastramos el triángulo negro hacia la derecha hasta la primera montañita en el histograma. Luego repetimos la misma operación en el canal del verde y del azul. Y listo!

mejora colorcomparativa

A la izquierda el RAW tal y como sale de la cámara. A la derecha el JPG final, tras los ajustes de luminosidad, contraste y color.

El festín

La fotografía de fauna salvaje exige altas dosis de trabajo y de paciencia. Es imprescindible realizar un trabajo previo de documentación para conocer a fondo la especie que queremos fotografiar, su localización, su ciclo vital, sus costumbres, etc. Una vez sabemos dónde encontrarlo y cuál es el momento más apropiado para fotografiarlo debemos urdir una estrategia para acercarnos lo suficiente al animal sin llegar a perturbar su actividad. Este acercamiento no es fácil ya que los animales son huraños y huidizos. Su experiencia les dice que han de evitar al ser humano y en cuanto notan su presencia salen corriendo. Hacen bien puesto que muchos de estos encuentros suelen acabar a escopetazos o cosas peores. A mí tampoco me hace ninguna gracia pensar que puede haber cazadores en el mismo bosque donde estoy semicamuflado haciendo fotos. En fin, de esta guisa acostumbro a moverme por el monte al rececho de animalitos, en silencio, a contra viento y semicamuflado. A pesar de todas las precauciones los animales notan mi presencia mucho antes de que yo haya evidenciado la suya. Con suerte puedo ver a lo lejos un trasero que desaparece rápidamente entre los arbustos. Pocas veces vuelvo a casa con una foto buena, sin embargo, como dice Joaquín Sabina, cuando menos te lo esperas el diablo va y se pone de tu parte.

Es la frase que mejor define lo que me pasó cierto día de invierno. Acababa de aparcar el coche y no había caminado ni cinco minutos cuando encontré el cuerpo inerte de un corzo adulto. No es precisamente la escena que busco cuando salgo a hacer fotos, pero enseguida fui consciente de la situación. En ese estado y en aquel lugar, alejado de la civilización y rodeado de fauna hambrienta, el desafortunado animal no llevaba muchas horas y tampoco iba a pasar muchas más. El proceso de reciclaje en el mundo natural es rápido y eficiente. Aquello pronto se convertiría en un aquelarre de necrófagos. Así que volví ligero al coche y salí disparado hacia mi casa en busca del hide.

Cuando regresé media hora después con mi escondite el cadáver seguía intacto.

hide

Una vez instalado el hide mi única intervención fue desplazar el improvisado reclamo unos cincuenta metros hasta dejarlo bien a la vista de la aviación. Lo hice con intención de acelerar el proceso y para tener un fondo despejado.

interior hide

voltor

Solamente tuve que esperar tres horas.

festín 2

festín 3

El buitre leonado no acude en solitario a un festín de estas características. Por esta zona del Pirineo pueden llegar a formarse aglomeraciones de cien o doscientos individuos.

festín 4

festín 5

festín 6

festín 7

festín 8

final festín

Diez minutos después de la llegada de los primeros buitres.

Una experiencia inolvidable. Otra vez gracias a la fotografía.

Por favor, mucho respeto al medio natural cuando salgamos a hacer fotos.

Código ético de AEFONA (Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza).